Posteado por: Privada Tikal | 8 agosto, 2011

Merecida conviccion

so wie so,

Languidece lúgubre un periodo administrativo embadurnado en desidia y apatía. Ante una entusiasta muestra de iniciativa, rebate el ostracismo y la reticencia inexplicable. Se percibe un hedor a conformismo rancio en determinados lugares. El dinamismo es excepción, la participación voluntaria un milagro.

Por fortuna, existe la convicción de varios, que salva  a la circunstancia grupal desmerecidamente.

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Posteado por: moonedge | 27 mayo, 2011

Condición Humana

¿Qué tal el calor? Agobiante, fastidiante, abrumador, enloquecedor, espeluznante, atroz, implacable, atosigante, incólume. El sueño guajiro de las lluvias en esta zona del país es como una plegaria  a la nada. Pero a todo se acostumbra uno, repite la voz popular, para qué rebatirle.

Y con todo, nada se compara al calor de los ánimos entre bípedos implumes. Me pregunto, ¿cómo puede la gente perder el control en sí mismos en aras de expulsar esa ira contenida vertiéndola sobre gente que trabaja honestamente y actuando sin dolo al ejercer sus labores? Hay una lógica, un sentido común, una inteligencia mínima requerida para llevar a cabo actos públicos sin volverse ridículo e intolerante. Desgajarse haciendo mucha alharaca gandul sólo me hace pensar en toda la acumulación de pequeñas frustraciones cotidianas que pueden llevar a un ser humano (común y corriente) a perder los estribos y exponerse de manera tan repulsiva ante cualquier pretexto.

Me recuerda a esa señora en el supermercado que le grita a la dependienta del área de jamones que su cuarto de jamón no está perfectamente empacado con sello al vacío, y que le vale un comino la razón por la que la pobre se equivoco, ella (la ñora) quiere su jamón ipso facto o de lo contrario mandará llamar al dueño de la tienda para exponer su craso caso de ciudadana “bien”. Ejemplos sobran de sobre exposición y saturación, sin contar el fuera de foco y la temperatura incorrecta.

Pero a todo se acostumbra uno, reiterando. Lo repulsivo, visto a diario, con el paso del tiempo se vuelve común y cotidiano, quiere decir que llega  uno a apreciar el mal gusto en toda su belleza inhumana, y a resignarse. Total, será que la prepotencia es un subproceso malogrado de la impotencia.

Posteado por: moonedge | 28 febrero, 2011

La Odisea Tikaleña

Esta ha sido una aventura en la que ni en mis más guajiros sueños pensé hallarme. Cuando uno no ha vivido jamás en un condominio y sale a buscar un casa en estas condiciones asume que es una bella oportunidad de convivir con gente que tiene el mismo fin común que uno: preservar el patrimonio propio y el común asumiendo que la uniformidad de las casas lleva intrínseca una cercanía en niveles económicos y lo que ello implica en las coincidencias de idiosincrasia. Obviamente mi ingenuidad aún alcanza niveles escalofriantes.

Quizás el chiste está en iniciar la odisea desde que se venden inicialmente las casas y no comprar años más tarde cuando los humores se han asentado de tal manera que la predisposición nos toma por sorpresa, básicamente porque no estamos acostumbrados. Como dice el chaparrito que comanda las fuerzas armadas del país: “haiga sido como haiga sido” ya estoy aquí, muy a gusto por mi compra, pero consciente de que hay que detallar el producto, más allá de las cuestiones estéticas debatibles  y contra argumentables. Tengo varios pros pero mi introspección esta vez va en dirección de los contras.

Los temas de discrepancias entre vecinos son en todos lados el pan nuestro de cada día. Siempre habrá grupos de personas grilleras, siempre habrá un grupo con la idiosincrasia de “prefiero joder a que me jodan”, habrá siempre un grupo de gente renuente a pagar, habrá siempre gente que le eche mucho verbo a las cosas, habrá siempre gente con ínfulas de superioridad, habrá siempre gente que tratará de pasar inadvertida. La diversidad de caracteres da personalidad y esencia a una colectividad cualquiera. Pero hay límites. Según mi imberbe suspicacia, en este lugar hay un problema de raíz que cuando se solvente hará que muchos de los problemas aparentes actuales se solucionen: hay una cultura de la impunidad monetaria enorme. Como se dice: “siempre el cochino dinero”. Así es, siempre será tema de controversia, y hay niveles de tolerancia. Considero que este umbral de tolerancia ha sido rebasado por la impunidad olímpica de muchas propiedades cuya deuda es atroz y no ha habido repercusiones para con las mismas. Este problema conlleva a que el nivel de impunidad sea heredado hacia temas de menor relevancia, esencialmente por una cuestión de mala costumbre arraigada.

Un ejercicio saludable sería primero hacer un frente común de la colectividad para disminuir estos índices de adeudos. Dar tregua a todas la rencillas independientes a este problema y centrar esfuerzos en solucionarlo. Una vez que se alivie lo más posible este problema se estaría en disposición de poner otros temas en la mesa de debate pero con lana en la cuenta bancaria de la Asociación (sí, la de todos). Me atrevo a  asegurar que esto facilitaría la resolución de muchos problemas y al final de este ejercicio quedarían, como residuo obvio, las rencillas de cepa que podrían entonces retomarse desde otra perspectiva más objetiva y procurar solventarles o en su defecto hacerlas tolerables, desde la colectividad misma de ser posible y pertinente.

Urge un tema de unidad en la privada, debe haber un tema importante y relevante que sea capaz de unir las voluntades de los muchos y funcionar como un catalizador de la unidad de grupo. Lo tenemos enfrente, pasarlo por alto y elevarlo a nivel de tabú no soluciona nada, muy por el contrario.

Todas estas circunstancias lejos de cohibirme, me incitan a la acción. Arremango presto a arremeter.

Edgar, así, sin títulos nobiliarios

Posteado por: moonedge | 11 enero, 2011

New year’s wishlist

As long as i’m the lonely post uploader here, let’s put my wishlist on the table:

  • Me gustaría la reja re-pintada
  • Me gustaria el letrero en el portón haciendo alusión a evitar el exceso de velocidad, no forzar la puerta y nuestro link al Blog
  • Qué tal que ya vamos pensando en los topes para aquellos a los cuales el sentido común, la cultura cívica y el respeto les fueron negados (un clásico pokayoke urbano)
  • Sigo con la idea de colocar el circuito cerrado para poder finalmente recaudar la evidencia sobre actos absurdos de vandalismo vecinal (dícese de aquel vecino que daña parte de la propiedad donde habita, ¿no es absurdo?)
  • He notado que las tejas en general presentan cierto daño, así que sería buena idea subcontratar la reparación y barnizada de las misas. Lo de la pintada es más difícil de conciliar.

Nada de esto pedí en las famosas uvas  de la cena de fin/inicio de año, sin embargo espero que baste con su publicación para atraerlas hacia la realidad.

Posteado por: moonedge | 12 diciembre, 2010

Balance de Fin de Año

Llegando. No recuerdo con exactitud la fecha en que me mudé felizmente a esta privada, pero creo que fue la penúltima semana de julio de este año. Lo que recuerdo bien es que, en el fin de semana inmediato a este suceso, hubo una Asamblea Extraordinaria.  La odisea de la Mesa comenzó en ese momento. Víctima de mi tendencia participativa, no escatimé en comentarios y opiniones, motivo por el cual los dedos apuntaron hacia mí a la hora de las votaciones por la elección de los nuevos integrantes de la Mesa Directiva. Esta tendencia participativa mía obedece a una ingenuidad que aún no me permite dilucidar los escenarios que el cocktail de múltiples idiosincrasias coexistentes en un conjunto habitacional pueden crear. Siendo esta la vez primera que soy integrante de un “Condominio”, me declaro en desventaja respecto a la habilidad para sortear y entender lo que la interacción de la colectividad puede ofrecer. Estos meses han sido un interesante ejercicio para intentar entender y adaptarme a esta nueva forma de vivir, sobre todo considerando que estoy involucrado, además, con el manejo de dinero.

Dinero: siempre ha sido motivo de disputas, riñas, desgarres sentimentales, hasta en las mejores familias. Aquí no ha habido excepción a este respecto. No es lo más adecuado emitir juicios a priori y sin tener todas las evidencias sobre la mesa, sin embargo es posible opinar al respecto: yo considero que aquí los actos de buena fe fueron tomados como botín de una guerra que nadie consideraba como tal. Los vecinos dieron por supuesta una forma correcta de administrar sobre la cual no pidieron cuentas a tiempo. El resultado es que sí hubo ajustes de cuentas que se creyeron justas dando por supuesto, también, que la colectividad las entendería así. La experiencia de este día demuestra que los supuestos deben ser siempre confirmados antes de tomar acciones, amén de ser víctima de las reacciones.

Tesorería. En este mes y medio que he tomado la responsabilidad de lo que acepté se me encomendará hace unos meses, he aumentado mi sensibilidad sobre la calidad de vida que esta privada tiene y podría tener.  Es verdad que es uno de los condominios más poblados en este fraccionamiento, pero también es verdad que esta circunstancia podría darnos más fuerza para emprender proyectos si la meta colectiva se logra encauzar apropiadamente. Actualmente veo que los servicios funcionan establemente. Sin embargo esto no quiere decir que funcionen óptimamente o que al menos haya una visión con metas de optimización de recursos. Admito que esto viene siendo consecuencia de una administración disfuncional en el estricto sentido de la participación de todos los integrantes del condominio, así como de la delegación de tareas y responsabilidades.  Hace varios años, durante un año estuve fungiendo circunstancialmente como una suerte de administrador interino de la empresa para la cual trabajo actualmente. El adecuado y transparente manejo de recursos de la empresa devino a la postre en una mayor confianza y participación del personal. Así pues, la transparencia y honestidad en el manejo de recursos de esta privada en mi actual tarea, pretende demostrar a los integrantes de este condominio que hay razones para que cumplan con lo que bien debería entenderse como una participación en la mejora de sus condiciones de vida en comunidad: el pago de mantenimiento. Con la participación e ideas adecuadas se pueden concretar proyectos de mejora en la privada en beneficio de todos. Retomo el tema de la ingenuidad: podría ser este un escenario utópico contra el cual me toparé en un futuro cercano, pero mientras ese momento potencial llega, continúo mi tarea con entusiasmo.

Fraccionamiento: El fraccionamiento es agradable en parte por lo que se le critica: su carencia de comunicación más efectiva con la zona urbana. Esto le da cierta tranquilidad y seguridad para vivir cómodamente. Algo que me ha llamado la atención es la situación de los comercios que trabajan dentro del fraccionamiento: mi percepción es que, a excepción del Oxxo, el resto de los negocios apenas la van pasando. Aún cuando el tamaño del fraccionamiento es una limitante para el crecimiento de negocios, considero que un mayor consumo interno ayudaría a estos comercios y fomentaría la creación de otros y la sana competencia. El libre albedrío de consumidor podría perseguir no sólo aparentes beneficios propios sino también los de la colectividad.

Colofón: Actualmente trabajo en la creación, mantenimiento y seguimiento de herramientas sencillas de la Web para reforzar la comunicación entre los vecinos (Blogs, E-mail). Es un proyecto que espero surta resultados con el paso de los meses, sobre todo considerando la tendencia al uso más accesible de estas tecnologías. Esto no implica de ninguna manera que dejemos de hacer uso de los métodos convencionales de comunicación, por el contrario, hay un mutuo complemento. Así pues, como puede verse, tengo un buen pretexto adaptarme más rápidamente a este entorno.

Posteado por: moonedge | 24 octubre, 2010

Presentación Edgar Luna

Que tal, soy Edgar Luna, vecino de la casa 62. Llevo cerca de 4 meses viviendo en este agradable condominio y estoy en la mejor disposición de colaborar en la meta de lograr un mejor convivencia entre vecinos, así como a procurar tener un condominio del que nos sintamos orgullosos.

Me pongo a sus órdenes.

Saludos!

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